By | 22 octubre, 2017

Punta de Rieles es una cárcel ubicada en la ciudad de Montevideo, Uruguay, la cual dista mucho de configurarse como el típico centro penitenciario. Este centro de reclusión se caracteriza por otorgarles mayores libertades y posibilidades de reinserción a sus presidiarios, incluso estando todavía en su interior, lo que se manifiesta en las distintas actividades que los reclusos pueden -y deben- desarrollar al interior de sus dependencias.

Los presos tienen como requisito, una vez que se asientan en la cárcel y conocen las reglas que los regirán durante su estadía, emprender una actividad en la cual ocupar su tiempo. Las actividades son variadas y van desde aquellas que les permitirán pulir y ejercer los oficios que les eran propios antes de someterse al sistema penitenciario, hasta  estudiar.

Además, existen grupos de voluntarios capacitados, externos a la prisión, que asisten periódicamente para a ayudarlos a realizar diversas actividades ligadas a las más variadas áreas, tales como, panadería, peluquería, carpintería, jardinería, construcción entre otras múltiples labores que están facultados para desarrollar.

Tal es el impacto que han logrado con su trabajo, que la gran mayoría de sus productos son comercializados en el exterior del centro, y parte de lo fabricado por los reclusos ha sido utilizado para responder a crisis de material en catástrofes y otros eventos imprevistos.

Este centro de reclusión resalta por la libertad de los convictos, que pueden deambular y llevar a cabo sus actividades cotidianas, en un lugar que apenas tiene barrotes o celdas. Tal es el nivel de libertad de los reclusos que, para quienes conocen Punta de Rieles, resulta natural darles el nombre de “alojados”.

En nuestro país, la situación es muy distinta a la iniciativa uruguaya. El estigma del condenado no permite al sujeto común concebir como idóneo un centro de reclusión de ese estilo. Muy por el contrario, se considera como castigo merecido – y muchas veces insuficiente – la privación de libertad en su máxima expresión.

Los resultados positivos que Punta de Rieles ha obtenido, como la baja reincidencia de las personas que cumplieron sus condenas en este establecimiento, son un importante antecedente a tomar en cuenta por el que busca, como objetivo, disminuir la criminalidad. Es claro que es un proceso lento no exento de dificultades y retroceso. Sin embargo, al proponerse este prototipo de cárcel que no aleja al reo de la cotidianeidad, y ofrecerle oportunidades de desarrollo a las cuales no tuvieron acceso en libertad, configura una propuesta interesante para obtener los mismos objetivos que se buscan actualmente e incluso cumplir enfáticamente con las exigencias que diversos tratados multilaterales han impuesto a los Estados parte, como lo es la de siempre respetar la integridad de la persona como consecuencia de la dignidad inherente del ser humano y, más incisiva y expresamente, el que las penas tienen como fin esencial la reforma y readaptación social de los condenados.

 

 

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